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En estas semanas tan locas con el dichoso coronavirus, muchos de mis pacientes me han preguntado en consulta ¿cómo puedo combatirlo? ¿hay algún remedio natural que nos ayude en esta situación? Mi respuesta ha sido un rotundo SI.

No quiero que me malinterpretéis. Yo ni tengo la cura ni voy de salvadora, pero lo que sí creo es que tengo es la obligación de contar lo que sé sobre las plantas y su valor medicinal, así como el de ciertas setas y algún que otro mineral. No quiero decir que, si tomáis lo que os propongo, no vayáis a coger el dichoso coronavirus (que por cierto tiene un nombre demasiado rimbombante), sino que estaréis más preparados a nivel inmune para afrontarlo.

Por supuesto, las normas sanitarias y las pautas médicas que nos indique el personal sanitario, son prioritarias. Pero de esto ya os hablan en los telediarios. Yo me voy a limitar a mi parcela, sin ánimo de interés ni, por supuesto, generar ningún tipo de falso Mesías salvador.

Sustancias antivíricas de la naturaleza

El coronavirus no deja de ser un virus que tiene que hospedar nuestras células y hacerlas suyas, replicándose a una velocidad de vértigo. Ante esta manera de proliferación, existe un aliado magnífico que nos ayuda a que esto no se produzca. Estoy hablando de una seta llamada Cola de Pavo (Coriolus versicolor o Trametes versicolor). Pero, como todo lo que funciona en la naturaleza, las autoridades sanitarias lo tienen controlado. Hay muchos estudios científicos que avalan los usos de la Cola de Pavo. Es un aliado para el sistema inmunitario, así como un antitumoral. Tiene capacidad antiproliferativa tumoral, que puede inducir la apoptosis (muerte celular) en células tumorales, en enfermedades tumorales hormonodependientes (en las líneas celulares sensibles ER+, ejerce una actividad anticancerígena similar al Tamoxifeno). Posee una alta capacidad antioxidante, acelerando la eliminación de radicales libres, así como una alta capacidad antiviral, inhibiendo la trascriptasa inversa del VIH, lo que justifica su actual interés como tratamiento contra este virus. Todo esto lo hace esta setita. ¿¿Parece mentira, no es así?? No quiero que me creáis. Buscar información y los estudios publicados al respecto y os asombraréis de sus cualidades.

Otra seta imprescindible para combatir el virus es el Cordyceps (cordyceps sinensis). Entre sus propiedades más destacadas están la mejora de la función renal, reduce la inflamación hepática y mejora la función hepatocelular, aumenta la producción de testosterona y la libido tanto en hombres como en mujeres, en estudiantes incrementa la capacidad de concentración. Pero lo que aquí nos atañe, es que posee acción antiviral y antirreplicativa, (inhibe la replicación viral) y a nivel respiratorio aumenta la capacidad aeróbica y la función respiratoria en ancianos sanos. Desde la década de los 80 se han contabilizado más de 2000 artículos científicos sobre Cordyceps sinensis. Muchos de estos han servido para determinar las propiedades de esta especie a nivel renal, hepático, genitourinario, inmunitario, energético y respiratorio.

¡¡Pero no se vayan todavía, aún hay más!! La rápida replicación del virus del coronavirus se puede frenar con antivirales y la naturaleza nos da una variedad asombrosa. Uno muy prometedor es el Astragalus membranaceus (astrágalo). El astrágalo es una planta medicinal utilizada desde hace siglos en la medicina tradicional china. Se emplea la raíz, que se puede encontrar en forma de polvo, extracto líquido o comprimido. En su composición se encuentran sustancias que producen una serie de beneficios. El astrágalo es capaz de aumentar el recuento de glóbulos blancos que pueden prevenir y reducir las infecciones por virus y bacterias, incluyendo las que producen resfriados y gripes. Debido al estímulo que provoca sobre la inmunidad, el astrágalo no está recomendado en las personas que sufren trastornos autoinmunes, como lupus, esclerosis múltiple o artritis reumatoide, a menos que el médico autorice su uso. Por la misma razón no se debe tomar si por cualquier razón se está bajo tratamiento con inmunosupresores. Además, ayuda al corazón, controla la glucosa, favorece el buen funcionamiento del riñón, da energía y reduce el cansancio y previene de alergias. ¡¡¡Todo un campeón!!!

Dentro del gran abanico de antivíricos, tenemos al maravilloso Allium sativum (ajo común). ¿quién no tiene ajo en casa? El ajo contiene una sustancia llamada alicina, que tiene propiedades antibacterianas que son equivalentes a una penicilina débil. Es un antibiótico natural y es útil en el tratamiento de todo, desde las alergias a la amigdalitis. El ajo contiene muchos compuestos de azufre que desintoxican el cuerpo, estimulan el sistema inmunológico, disminuye la presión arterial y mejora la circulación. El ajo también se ha demostrado que es anticáncer, antibacteriano, antimicótico y tiene efectos antioxidantes.

Otro gran aliado, y que a mi me encanta, es el Sambucus nigra (bayas de saúco), aunque de este os cuento lo justo porque se ha restringido su comercialización. Como ya he dicho antes, si funciona y es barato, mejor lo quitamos del mercado. Se utiliza por su actividad antioxidante, para reducir el colesterol, mejorar la visión, reforzar el sistema inmunológico, mejorar la salud del corazón y para la tos, los resfriados, la gripe, las infecciones y las amigdalitis bacterianas y virales. El jugo de la baya del saúco se utilizó para tratar una epidemia de gripe en Panamá en 1995. La ciencia ha probado muchas de las indicaciones terapéuticas, sobre todo en relación con el tratamiento de gripes y resfriados. No obstante, a pesar de sus bondades, las bayas crudas, las hojas y la corteza del saúco contienen compuestos tóxicos. Por eso conviene tomar preparados estandarizados comerciales y seguir las instrucciones de consumo.

Vitaminas, minerales, oligoelementos y ácidos grasos para una reacción inmune óptima

Es muy importante tomar suficiente vitamina C. La falta de vitamina C puede acarrear que el sistema inmune no funcione adecuadamente. También el zinc es de gran importancia en la regulación de la reacción inmune. Además, son necesarias cantidades suficientes de vitamina D y ácidos grasos EPA y DHA para cancelar la reacción inmune a tiempo y que no se produzcan daños innecesarios. Es aconsejable comer suficientes pescados azules, marisco o algas y complementar en caso necesario con suplementos. La vitamina D la fabricamos por efecto de la radiación solar sobre nuestra piel. En estos momentos del año, en Europa es imposible producir suficiente vitamina D por esta vía. En consecuencia, es recomendable la suplementación.

Hay un oligoelemento que me a mí me fascina. El Cobre terapéutico, que se utiliza principalmente atendiendo a su papel como antiinflamatorio, antiinfeccioso, antivírico y tonificante general, por lo que se podrá emplear con éxito en múltiples situaciones. Por su acción antiinfecciosa y antivírico su papel es esencial, resultando visibles sus efectos con carácter inmediato tanto en infecciones microbianas como víricas, aisladas o de repetición. Múltiples estudios científicos han demostrado las propiedades antibacterianas y antimicrobianas del Cobre. Cabe destacar, en este sentido, el estudio realizado por microbiólogos de la Universidad de Southampton y la Agencia de Protección Medio Ambiental (EPA) de Estados Unidos publicados en el año 2008, donde queda probada su capacidad de eliminar peligrosas bacterias relacionadas con infecciones microbianas potencialmente mortales. Es muy efectivo en la esfera ORL/Respiratoria. El Oligoelemento Cobre ayuda a fortalecer el Sistema Inmunitario y aumenta las defensas naturales del organismo, contribuyendo a frenar los síntomas de resfriados, catarros, estados gripales y procesos infecciosos de vías respiratorias en general. Iniciando la toma de Cobre en cuanto se presentan los primeros síntomas, los resultados son óptimos e inmediatos.

No quisiera despedirme sin hablaros de la Equinacea (echinacea purpurea). Quizás es la que más os suene, pero es importante destacar alguna de sus propiedades. La equinácea debe ser de especial interés durante la temporada de resfriados y gripe cuando se está expuesto a estas enfermedades de forma regular. Cuando se utiliza correctamente, es lo más parecido a una cura para el resfriado común. Estimula la actividad global de las células responsables de la lucha contra todo tipo de infecciones. A diferencia de los antibióticos, que atacan directamente a las bacterias, la equinácea hace que nuestras propias células inmunes sean más eficientes y puedan atacar las bacterias, virus y células anormales, incluyendo las células cancerígenas. Provoca el aumento en el número y en la actividad de las células del sistema inmunológico, incluyendo las células antitumorales, promoviendo la activación de células T, estimulando el crecimiento de tejido para la curación de heridas y reduciendo la inflamación en la artritis y las condiciones inflamatorias de la piel. El efecto demostrado más consistente de la equinácea es en la estimulación de la fagocitosis (el consumo de organismos invasores por los glóbulos blancos y los linfocitos, entre otras funciones).

Ni que decir tiene que una alimentación sana, un cuidado en la higiene de manos, la hidratación de las mucosas nasales y oculares, así como la hidratación corporal y el intento de no exposición a espacios cerrados con mucha gente, son clave para contener esta situación. No obstante, siempre hay que seguir las recomendaciones que nos marcan para evitar la propagación.

Y una conclusión personal. Quizás toda esta locura del coronavirus nos sirva para darnos cuenta que, lo realmente importante, es la vida. Muchas veces, muchos de nosotros dejamos de vivir para sobrevivir. Dejamos de ver lo realmente importante; compartir tiempo con familia y amigos, tomarnos una tarde libre para hacer algo que nos apasione, simplemente relajarnos y contemplar el día. Nuestro ritmo de vértigo nos impide ver el paisaje que nos rodea. Por buscarle el lado positivo a todo esto, al menos tendremos tiempo de mirarnos el ombligo.

Hay mucha más información que os podría pasar, pero creo que sería algo excesivo. Así que, si queréis ampliar algún dato, mandarme un correo y sin problema os contestaré.

Namasté

FUENTES:

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  2. 180 Chapter 27. Section III. Handbook of Biologically Active Peptides: Fungal Peptides
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  4. Maehara, Y. el al. (2012). Biological mechanism and clinical effect of protein-bound polysaccharide K (KRESTIN(®)): review of development and future perspectives. Surgery today, 42(1), 8–28. doi:10.1007/s00595-011-0075-7
  5. https://www.mskcc.org/
  6. https://hifasdaterra.com/blog/psk-antitumoral-alto-nivel-evidencia-cientifica/
  7. https://hifasdaterra.com/blog/hongos/cordyceps-cordyceps-sinensis/
  8. Jean Sal, Yves Donadieu; Les Oligoéléments, París, 1981
  9. Gruenwald J. PDR for Herbal Medicines. 3rd ed. Montvale, NJ: Thomson PDR; 2004.
  10. Guo Q. et.al., (2014), The effect of Astragalus polysaccharide on the Epstein-Barr virus lytic cycle; Acta Virol. 2014;58(1):76-80
  11. Duvall MG et.al. (2016), DHA- and EPA-derived resolvins, protectins, and maresins in airway inflammation; Eur J Pharmacol. 2016 Aug 15;785:144-155
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