Vamos con la tercera estación y el último cuarto del año. El otoño. Esa maravillosa estación que nos anuncia que tenemos que sacar las chaquetas del armario, aunque sea para esas mañanas fresquitas. Nos adelanta que viene el frío y tenemos que prepararnos para la estación más fría del año. Es como que nos anuncia el recogimiento.

Comienza la recolección de muchas cosechas, el almacenaje de víveres para el invierno y el asentamiento individual. Cuando regresamos del periodo estival, es como que comienza un nuevo año. Es en este periodo donde hacemos planes para el siguiente año. Queremos adelgazar, dejar de fumar, aprender un idioma, apuntarnos a clases de baile o comenzar a cuidarnos en el gimnasio.

Es un periodo fantástico. Lleno de esperanzas y sueños por cumplir. De paisajes llenos de tonos cobrizos y nubes de cuento. En este periodo te das cuenta que los días comienzan a ser mas cortos, la luz comienza a cambiar por las mañanas y la calidez del verano se empieza a difuminar. Es el inicio del ostracismo invernal.

En este periodo hay que tener en cuenta varios aspectos para mantenernos sanos y fuertes. Sobre todo, mantener nuestras defensas altas ya que vamos a experimentar numerosos cambios de temperatura, y eso, al final, pasa factura, llegando los primeros catarros. Y este año, mas que cualquier otro, tenemos que tener nuestro sistema inmune a tope.

Hay varios puntos que os quiero recordar. La alimentación es uno de ellos, importantísima en este periodo. Y el segundo es la suplementación. En MTC hay dos periodos casi seguidos que son el verano tardío, que comprende septiembre y octubre, y su elemento es la tierra. Acto seguido comienza el otoño que va de octubre a diciembre. Su elemento es el metal. Así que será una mezcla de las dos estaciones, que están intrínsecamente relacionadas.

Dentro de los alimentos más recomendables que podemos consumir, son todos los que nos de la estación. Durante estos meses habrá que tonificar el sistema digestivo y para ello serán unos buenos aliados los alimentos que están en contacto con la tierra y de color naranja, como por ejemplo la calabaza o la zanahoria. El cereal por excelencia de esta época y que favorece las digestiones es el mijo. Os dejo una receta de pastel de mijo con calabaza que seguro os va a encantar . En este periodo de tiempo empezamos a dejar los alimentos crudos para volver a introducir poco a poco alimentos cocinados. Alimentos que nos resulten más fáciles de digerir y que nos ayuden a reconstituirnos (mijo, manzanas, uvas, judías, etc.) para que el cuerpo empiece a prepararse para el otoño y el invierno.

El sabor del elemento tierra es el dulce, pero hay que matizar que nos referimos a un dulce suave y natural presente en los alimentos ricos en hidratos de carbono de absorción lenta, que nos garantizan unos niveles de glucosa en sangre regulares. Este tipo de dulce lo encontramos en las verduras dulces como la calabaza o las frutas como el melocotón y ayudan a no tener pensamientos repetitivos, a reducir la preocupación y a no dar “demasiadas vueltas” a las cosas. Estar demasiado preocupados nos quita energía y nos quedamos sin fuerza.

El metal se asocia al pulmón, el intestino grueso y la piel, órganos y víscera importantísimos para una buena eliminación y evacuación de residuos tóxicos. Además, se encarga también del sistema inmunitario y de la protección frente a agentes patógenos, con lo que la alimentación tiene un papel clave. Es muy recomendable hacer infusiones con jengibre, ya que el sabor relacionado es el picante y este nos calienta y moviliza la energía del cuerpo. Sin olvidar las setas, las reinas del otoño, que estimulan la función del sistema inmunitario y van bien para evitar los resfriados en invierno. Los alimentos blancos como la coliflor, el ajo, la cebolla, la pera o el nabo también son adecuados para esta época. Hay que citar en este apartado el kudzu (Pueraria Lobata), una raíz seca muy recomendada para cuidar el intestino grueso y el sistema respiratorio.

La energía del otoño es también la adecuada para aumentar las defensas del organismo, desintoxicar el intestino grueso y repoblar la flora bacteriana, purificar los pulmones y hacer ejercicios respiratorios.

En cuanto a la suplementación indicaros que son muy recomendables todas aquellas infusiones o hiervas que nos tonifiquen y den calor a nuestro pulmón. La mejor con diferencia es la raíz de jengibre. También en ese orden picante y caliente se encuentra la pimienta, la cúrcuma y como no, la canela. La equinácea, ya sea en infusión o en pastillas, el ginseng siberiano, que nos va a ayudar mucho con el cansancio y la fatiga, así como un gran estimulador de las defensas. El tomillo y la uña de gato, son magníficos estimuladores del sistema inmunológico. No nos olvidemos de la maravillosa vitamina C, que podemos acompañar de jalea real y propóleo para mantener nuestras defensas en plena forma.

Espero que tengáis un maravilloso otoño.

Namasté